Y te vi morir… con pestañas lánguidas y oscuras
clamando entre penumbras que los cerdos no comieran tu cabeza,
ondulante entre las nubes, juguete de demonios
que descansan sin pensar ni mirarse las caras.
Por que en cada una de ellas refleja
los destinos de aquellos que agonizan,
agobiados… sin ruta ni señales
solos… tan perdidos que ni el sol ya los alumbra
y la luna los esquiva.
Mil seres sin cabeza, sus ideas se masturban
con palabras refregadas en el lodo de sus conciencias,
ahuyentadas por el odio del dolor
que dejaron las cenizas de una muerte ya anunciada
por los buitres que te siguen con firmeza por la vida,
agobiados, confundidos, sin pelos en sus cabezas,
se suben a carruajes sin retorno ni salida,
solo buscan un escape del dolor y la lujuria.
Se encaminan frente en alto olvidando sus pasados
ya no quieren mas retorno…
solo quieren volver a la vida.
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